12 marzo 2010

Animales extintos (I)


Distintas especies que han desaparecido por la mano del hombre, por la sed de ocupar espacio, tener aceptación en distintos niveles de la sociedad o sólo por diversión.
PALOMA PERDIZ DE CHOISEUL
Era un ave columbiforme de unos 30 cm de longitud. Sólo habitaba en la isla Choiseul, Islas Salomón y al este de Nueva Guinea. Se extingió en 1904.
LOBO JAPONÉS

Es una de las dos subespecies extintas de lobo gris en Japón.  Se piensa que pudo haberse extinguido debido a una combinación de rabia y el exterminio por la mano del hombre. La presión inducida por la rabia y la deforestación del hábitat del lobo, forzó al animal a entrar en contacto con la gente, y esto les condujo a entrar en conflicto con los agricultores.  El lobo japonés constituyó una figura benigna, más que maligna, en la mitología y religión japonesa.  El último espécimen conocido murió en 1905.

HUIA

Era un ave endémica de Nueva Zelanda. La preocupación y protección legal llegó demasiado tarde. Fue vista por última vez en 1909 en la Isla Gran Barrera. Las huias tenían un plumaje azul negruzco, con los extremos de las plumas de la cola de color blanco, estas distintivas plumas de la cola solían ser usadas por los jefes maoríes como muestra de su estatus. Después fue adoptada por las mujeres Pakeha como símbolo de posición social. La visita del Príncipe de Gales y posteriormente de Eduardo VIII del Reino Unido a Nueva Zelanda produjo una demanda desenfrenada de plumas de huia entre las personas con ambiciones sociales. Poco después el ave fue clasificada como extinta.
LECHUZÓN CARIBLANCO O NÍNOX REIDOR

Era una especie de ave estrigiforme y única representante del género Sceloglaux. Endémica de Nueva Zelanda, se extinguió a principios del siglo XX. Las razones de su extinción no están claras, posiblemente fue la modificación de sus hábitats y la introducción de mamíferos que predaban sobre ella, y sobre sus presas; también la introducción de enfermedades aviarias y la recolección de ejemplares para los museos pudieron contribuir a su desaparición.
PALOMA VIAJERA

Se trata del animal que ha sufrido el declive poblacional más acusado de la historia reciente, pues en un solo siglo pasó de ser el ave más abundante de Norteamérica (y tal vez del mundo) a engrosar la lista de especies extinguidas. Estas aves fueron cazadas de forma masiva desde el principio, con el fin de aprovechar su grasa, plumas, y carne, que servía tanto para alimentar personas como para fabricar piensos para animales domésticos, sobre todo cerdos.
Su carne era frecuentemente consumida por las clases más humildes, ya que era más barata que la de cualquier otro animal. El declive aumentó a la par que se destruían también los bosques donde habitaba esta especie para destinarlos a la agricultura. A pesar del rápido crecimiento del pollo de la paloma migratoria, el hecho de que sólo hubiese un huevo por nidada fue determinante para que la población no pudiese regenerarse a medida que se mataban más y más ejemplares. En 1896 se produjo el asalto a la última gran colonia de cría, matándose 25.0000 ejemplares en un solo día que constituían el número total de los adultos en la zona. Las crías, huevos y nidos fueron abandonados al bochorno del sol y los depredadores. Curiosamente, las palomas migratorias cazadas entonces no llegaron nunca al mercado porque el tren que las transportaba descarriló y sus cuerpos quedaron desparramados y abandonados a su alrededor.
La última paloma migratoria, murió en el Zoológico de Cincinnati en 1914.

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